La iteración como estrategia de marca
Todo empezó con una app de citas. Seis años después, sigo trabajando con Shekhar Yadav y el equipo de StudioBox, convirtiendo nuevas ideas de producto en marcas con historias propias. Unas cuantas historias, en realidad.
El amor está en el aire.
Shekhar Yadav llegó a StudioBox con Parooz, su versión de una app de citas. Junto a Renzo Bianchi y Gerardo Picón trabajamos en concepto, estrategia, UX, UI, branding y producción, mirando el mismo producto desde distintos ángulos. Mi rol en el equipo quedó claro enseguida: qué tenía que decir y cómo decirlo.
Eso implicaba conocer de verdad el mercado de las citas. Probamos apps de la competencia, estudiamos sus patrones y miramos cómo se presentaba cada una. A mí, esa investigación me ayudó a conectar la experiencia del producto con la promesa que hacíamos desde la identidad. (Y también a aprender cómo funcionan de verdad las apps de citas, Dios mío...)
Parooz salió, pero además dio inicio a algo más grande. Shekhar siguió volviendo con ideas nuevas, y nuestro trabajo se convirtió en una alianza activa con 23ventures. Habíamos encontrado una forma de trabajar juntos.




Cada proyecto tenía su propia narrativa conceptual, que íbamos descubriendo mientras lo construíamos. Marca y producto tomaban forma juntos, como parte del mismo proceso.
Versión heredadaVersión rediseñada

Contar historias y hacer productos con ellas.
Trabajar con 23ventures empezó a sentirse como un laboratorio de productos. Shekhar, el fundador, traía una idea, la bocetábamos, la prototipábamos y veíamos en qué podía convertirse. Los viernes a la tarde eran para mostrarle lo que habíamos estado probando (y para hablar un montón de política y de deportes). Había lugar para seguir una corazonada y ver adónde llevaba.
En StudioBox, Renzo y Gerardo se ocupan de la UI y la ingeniería de diseño, y yo de la estrategia de marca y el lenguaje visual. Pero siempre llega un punto en el que tenemos que trabajar en las dos cosas a la vez. Esa superposición es lo que me dio una comprensión real de cómo se diseñan los productos. Esos viernes me dejaban explorar una narrativa distinta en cada vuelta.
A medida que el producto se aclaraba, también lo hacía el mensaje, y la identidad tenía que seguirle el paso. Seis años después, ese ida y vuelta sigue siendo parte de cómo trabajamos.
Antes del boom de la IA, Storye ya exploraba cómo automatizar el trabajo alrededor del contenido online. Reunía newsletters, publicación web y gestión de contenidos en una sola plataforma, con plantillas y herramientas para ayudar a la gente a poner sus ideas en orden.
Pasaban muchas cosas bajo el capó, y mi trabajo era encontrar una idea visual que pudiera sostenerlo todo. Construí la identidad alrededor de pequeños bloques en movimiento: piezas de contenido que se ordenan hasta formar una historia, igual que el contenido que la gente iba a crear con Storye. Eso nos dio una manera de hablar del producto mientras todavía lo estábamos descifrando.
Años después, volvimos a Storye y a varios otros proyectos con IA. No para actualizarlos, sino para ver cómo resolveríamos hoy los mismos problemas, y cuánto más eficientemente podíamos llegar ahí.




Storye Glass Gallery
JUGÁ CON ESTOUna ventanita a la IA.
Axyen reúne distintas herramientas de IA en un solo dashboard para desarrolladores y para la automatización de todos los días. Encaré su identidad desde el lenguaje:
¿cómo hacer que algo tan abstracto se sintiera al alcance?





Productos más grandes, el mismo proceso.
Con el tiempo, afinamos el proceso para encarar trabajos más complejos. Productos como Axyen ya no eran apps simples, sino sistemas de muchas partes que tenían que funcionar en distintos dispositivos.
Eso implicó sistemas de diseño construidos desde cero, animación, producción de assets y, más adelante, también desarrollo. Todo pasaba por rondas de prueba con Shekhar, buscando qué más podíamos probar, recortar o repensar.
Al mismo tiempo, coordinábamos la construcción, trabajando codo a codo con su equipo de desarrollo mientras le daban vida a nuestros diseños en paralelo.

El sistema de símbolos abstractos de Axyen se volvió una ficción lúdica para la marca: un vistazo al mundo del otro lado de un LLM.
Todo pasa por el lenguaje.
Axyen Mascot lab
JUGÁ CON ESTOSi había un producto nuevo, había una conversación nueva.
Juegos, finanzas, herramientas para desarrolladores, marketing, hasta vino. Cada idea llegaba con un público distinto y una historia nueva por descifrar.
Me tocó pensar la estrategia para contarla cada vez.



Con el tiempo, parte de ese trabajo salió de la pantalla: ilustraciones, remeras, pins y tote bags, además de contenido para redes y pitch decks. Cada formato le pedía algo distinto a la marca, y me daba otra manera de explorar lo que podía decir.
Para StudioBox, esta relación significó crecer a través de una gran variedad de productos y cambiar nuestra forma de trabajar. Para mí, fue una larga práctica de adaptación: conocer un producto nuevo, encontrar el mensaje y tomar las decisiones visuales que tuvieran sentido para él.
Eso fue lo que lo mantuvo interesante: moverme entre estrategia, identidad y ejecución, proyecto tras proyecto.
Seis años, más de 20 marcas, más de 15 proyectos de diseño de producto y al menos 10 apps en la App Store.
Un montón de maneras de contar una historia, pero la pregunta detrás del trabajo siguió siendo prácticamente la misma.
¿Qué estamos diciendo?